20090315

Las esferas del poder. Análisis de las relaciones interpersonales. 4. Las diferencias de raza y las formas de poder.

Mientras que normalmente buscamos cualidades e intereses similares a los nuestros cuando seleccionamos a nuestros amigos, el contraste racial probablemente, puede tener un elevado interés sexual. Por esta razón, las diferencias raciales pueden actuar como una fuente inagotable de excitación sexual. Las características del cuerpo y de la cara, lenguaje, y una amplia panoplia de tradiciones culturales, todas ellas acentúan las intrigantes diferencias entre uno mismo y los otros.

Las preferencias eróticas basadas en la raza son tan legítimas y potencialmente gratificantes como cualquier otra. Yo no encuentro nada especialmente problemático acerca de ser atraído, incluso exclusivamente, por miembros de una raza en particular. Sin embargo, el racismo -la asignación de todos los valores basados en la raza- puede complicar o arruinar una relación sexual. Un problema que aparece con frecuencia se debe a que los estereotipos raciales pueden fácilmente proyectarse hacia uno o todos los miembros de un grupo, una tendencia que se incrementa en caso de incomprensiones o falta de familiaridad.

Los miembros de grupos raciales muy distintos a menudo se comportan efectuando una proyección en masa de cada uno de ellos creando así, un alto grado de espacio común respecto a lo que un individuo de una raza verá o esperará ver en un individuo de otra. Se comportan de forma parecida. Por ejemplo, con frecuencia hombres de raza negra, me han comentado que sus parejas sexuales de forma repetitiva esperan de ellos que sean súper masculinos, con grandes penes, y siempre dominantes en las relaciones sexuales. Es comprensible que muchos de estos hombres de color se sientan incómodos cuando no puedan o no quieran seguir el estereotipo, y se solivianten al ser encasillados.

Algunos hombres de color de forma deliberada juegan el estereotipo esperado para ganar ventaja en la esfera del poder, especialmente con parejas de raza blanca a los que simultáneamente envidian y de los que tienen algún resentimiento. Ni que decir tiene que, los hombres y mujeres de raza blanca con frecuencia usan sus privilegios de pertenecer al grupo dominante. No estoy sugiriendo que las parejas interraciales esten condenadas al fracaso, lejos de ello. Orígenes, o historias personales diferentes actúan positivamente contra la homogeneidad, contra la pérdida de la individualidad y contra el aburrimiento en el que caen muchas parejas. La llave está en descubrirse uno al otro como individuos distintos, y en distinguir entre las diferencias reales y las proyecciones. Este proceso, aunque preñado de riesgos potenciales y malos entendidos puede conllevar una singular vitalidad en el intercambio de las relaciones personales.

Las esferas del poder. Análisis de las relaciones interpersonales. 3.- La edad como factor de poder.

Una de las fuentes de contraste, que pueden conducir a un deseo apasionado, son las obvias y sutiles diferencias en el aspecto, experiencia, valores y percepciones que resultan de claras diferencias de edad. Sin embargo, a nuestra tendencia cultural en asignar demasiado valor al factor edad, la juventud puede llegar a ser con facilidad, una fuente de poder y estatus. Los hombres de cualquier orientación sexual están más próximos que las mujeres en colocar la juventud en su lista de cualidades más deseadas. Se cree frecuentemente que la deseabilidad de una persona se incrementa desde los veinteañeros a los treinañeros y empieza a disminuir o a deteriorarse en algún momento entre los cuarentones/cincuentones. Pero mucha gente empieza a preocuparse de la edad mucho antes. Es muy difícil no verse afectado por lo que nuestra sociedad nos enseña respecto a lo que sucede cuando maduramos: más responsabilidades, menos diversión, menos sexo, menos atención por parte de los demás, y por ende menos poder.

De alguna manera el proceso vital va en contra de esta perspectiva. Con la edad puede llegar más conocimiento y aceptación de uno mismo, posiblemente un cierto grado de seguridad económica, y una mayor capacidad para la genuina intimidad. Para el hombre o mujer receptivos, el paso de los años conlleva una mayor claridad de valores, una mayor habilidad en distinguir entre lo realmente importante de lo trivial. Pero para muchos, este valor añadido no es nunca suficiente para compensar la pérdida de la juventud. Un alto grado de discrepancia en la edad de los miembros de una pareja, algunas veces, aunque no siempre, conlleva una forma de interacción del tipo padres-hijos. El "hijo" se siente dependiente de la estabilidad y seguridad proveída por el "padre", pero también se resiente de la pérdida de libertady puede expresar disconformidad indirectamente, vía maniobras bajo mano, como el no seguir lo acordado, desapareciendo sin motivo, o negándose al sexo o al afecto. El "padre" admira del "hijo" su infatigable y libre vitalidad pero termina resintiéndose por su ambivalencia y falta de constancia.

Secretamente el"padre" espera que dando al "hijo" suficiente amor y consejo este madurará y devolverá un poco del amor, además de gratitud. En ocasiones así sucede,pero más a menudo uno o ambos se cansan de sus respectivos papeles y rompen la relación, con considerable sufrimiento psíquico.

Cuando se presentan algunos de estos síntomas, es indicativo, con pocas dudas, de que se esta dando este tipo de dinámica. El simbolismo de la edad se extiende mucho más allá del tiempo cronológico. Muchas parejas que están próximos en la edad en ocasiones gravitan hacia relaciones del tipo padre-hijo, hermano mayor-pequeño, o profesor-alumno,que no serían tan frecuentes y prevalentes sino ofrecieran algunas claras ventajas. Debido a que cada papel existe tan solo en interacción con el otro, hay una complementariedad construida y a menudo una división psicológica del trabajo, donde un participante es más bueno en los detalles prácticos, por ejemplo, mientras que el otro se concentra en las posibilidades intuitivas y en la aventura; cada miembro de la pareja tiene su esfera de influencia.

Si la grieta crece hasta hacerse demasiado amplia, esperaríamos en toda lógica un cierto relajamiento para restaurar el equilibrio. Pero con cierta frecuencia, ambos contendientes actúan incrementando la presión en sus respectivos roles, a menudo hasta la parodia. A medida que el miembro más práctico evoluciona hacia la posesividad y condesdencencia, el de espíritu libre reacciona siendo cada vez más irresponsable, voluble y auto-absorbente y viceversa.

Sin tener en cuenta la edad cronológica de los participantes, a aquel que actúa, en las relaciones de pareja con el papel de padre, debe permitírsele liberar y aflorar sus propias cualidades de niño o hijo, especialmente la habilidad para jugar y liberarse a si mismo de la penosa carga de las constantes obligaciones. Aquellos que de forma compulsiva juegan el rol de hijos pueden liberarse a si mismos mediante el desarrollo de las características opuestas, como la habilidad en hacer y mantener pactos, ejercitar la autodisciplina y retrasar la necesidad de gratificación.

En las relaciones positivas, con una clara discrepancia en la edad de ambos miembros (muchas funcionan muy bien), cada uno de ellos evoluciona hacia la totalidad observando aspectos poco desarrollados de sí mismo reflejados en el otro y entonces gradualmente madurarlos internamente. Con el paso de ltiempo, la importancia psicológica de la diferencia de edad se reduce enormemente, pero raras veces desaparece completamente.

20090314

Las esferas del poder. Análisis de las relaciones interpersonales. 2.- El aspecto externo o la belleza física.

Aunque la belleza está en los ojos del observador, cada grupo social tiene su modelo de perfección por los que se siente especialmente atraído. En los tiempos modernos los medios de comunicación han extendido una sorprendente homogeneidad de los tipos físicos ideales. Mucha gente, quizás la mayoría, consciente o inconscientemente se colocan a sí mismos y a los demás, en una jerarquía de deseabilidad. El lugar de cada uno en tal jerarquía (ya sea percibido por uno mismo o por otros cuyas opiniones valoramos) contribuye a la seguridad en sí mismo, o en su caso inseguridad, en el mercado sexual. Desde luego, cada uno tiene sus tipos preferidos, algunos más definidos que otros. Esta selectividad ayuda a hacer más intensa nuestra respuesta erótica a unas características determinadas. Sin embargo, cuando abusamos del aspecto o belleza física como medio principal para asignar el conjunto de valores tanto en nosotros mismos como en los demás (exageración de la apariencia o fachadismo), estamos colocando los cimientos para la manifestación de considerables conflictos y dificultades. En el peor de los casos este exceso de peso del aspecto exterior aterra a muchas personas y literalmente las condiciona en la dinámica de poder de una relación. Algunos intentan ascender en la escala de la belleza intentando atraer a alguien que ellos ven como más deseables que ellos mismos. Piensan, -Si puedo conseguir que alguien más guapo que Yo me quiera, me siento mucho mejor conmigo mismo y más seguro-. Pero, si su seguridad depende exclusivamente de ganar el afecto del objeto o persona deseada, gradualmente perderá su propio poder. El hecho de apreciar el aspecto del otro, más allá de una forma de placer, se convierte en un acto continuo de autodesprecio. Los efectos más evidentes serán la ambivalencia respecto a la pareja, tensión muscular defensiva y ferviente resentimiento, difícilmente una buena receta para una relación positiva y sexo placentero. Algunos que se degradan a si mismos de esta forma, sienten que les esdifícil ser los receptores de placer sexual, anal o de otro tipo, debido aque están bloqueados en servir al otro, siempre más deseable. Algunos pacientes consultan el hecho de que deseen tener relaciones anales por obligación no por su propio placer sino tan sólo como la forma de mantener el interés de su pareja. Algunos tuvieron éxito pero muchos otros terminaron siendo más estrechos y reprimidos que nunca, a menudo con los músculos anales tensos, expresión de la escasa autoestima que se tenían. Hay que tener presente que es natural sentir que el objeto de nuestros deseos es más guapo que nosotros mismos. Después de todo, nuestro mayor interés se reserva frecuentemente a aquellos que parece que tienen algo especial de lo que nosotros carecemos y por lo tanto deseamos poseer o importar. Así se explica porqué la atracción casi siempre va de la mano con cierta dosis de envidia. Por suerte nosotros también solemos, o podemos creer que, tenemos algo de valor que compartir o exportar. La atracción en un sólo sentido puede generar una intensa y ansiosa fascinación, pero es en último término decepcionante. En cambio el dar y el tomar, la incertidumbre, la yuxtaposición de posibilidades y el riesgo, en el juego de la atracción,s on los factores que alimentan el motor de las aventuras eróticas.

20090313

Las esferas del poder. Análisis de las relaciones interpersonales. 1.- Concepto y símbolos de poder.

Prácticamente cualquier característica física o rasgo de la personalidad puede ser un símbolo a través del cual una persona invierte en poder o toma/capta poder de otra. Aunque no es una idea muy romántica (sic), todos utilizamos uno o más de estos símbolos a manera de moneda de intercambio para posicionarnos en relación a nuestras parejas, ya sea de forma casual o premeditada. Muchos de nosotros intentamos compensar nuestras debilidades aparentes o percibidas jugando con ventaja con nuestros puntos fuertes, en ocasiones con tal sutileza que incluso nosotros mismos no nos apercibimos de que lo estamos haciendo. Pero otros, de forma deliberada, manifiestan abiertamente su vulnerabilidad; prefieren ver a sus parejas como más fuertes o superiores. Todo ello se complica al máximo si tenemos en cuenta que la percepción de la pareja, o de los otros, de nuestro haber y debe, puede ser la contraria. Puede haber tanto riesgos como beneficios cuando se expresa este proceso de forma más consciente. Puede ser perturbador descubrir que el cariño sincero coexiste con motivos menos altruistas. Así pues abriendo nuestros ojos a la dinámica interior de las relaciones interpersonales de poder, podremos abrir el camino a una interacción más honesta, con menos manipulaciones escondidas. Además, hablar activamente y de forma abierta del lenguaje simbólico del poder, puede permitir usar este mismo lenguaje de forma deliberada para el enriquecimiento erótico. En el próximo post consideraremos los símbolos y las fuentes mejor conocidas de poder.

20090310

Las esferas del poder. Análisis de las relaciones interpersonales. 0.- Introducción: Necesidad de asumir el juego de poder en el erotismo.

Morin afirma: Aunque muchos de nosotros somos reticentes en reconocerlo, el poder es un aspecto inevitable de una relación interesante. Siempre que dos personas interactuan hay decisiones que tomar y negociación de las diferencias. Yc uanto más íntimos lleguemos a ser, más evidentes serán nuestras idiosincrasias y desacuerdos, tanto dentro como fuera de la cama. Los que evitan o niegan los inevitables conflictos frecuentemente pagan el precio con la distancia emocional, el resentimiento y a menudo con un cuerpo tenso y a la defensiva.



Las únicas relaciones en las que las complicaciones del poder pueden ser fácilmente ignoradas son aquellas en las que ambos contendientes fijan y mantienen rígidamente roles claros. Una persona domina y la otra se somete; es automático. Aunque muchas relaciones se estructuran de esta forma, muy pocas parejas están verdaderamente satisfechas con tal inflexibilidad. Incluso aquellos que de forma consistente se inclinan por un papel u otro eventualmente desean la libertad de cambiar la posición asignada de cuando en cuando. A muchas personas les cuesta admitir y ver el juego del poder en sus relaciones eróticas debido a que piensan que es primariamente destructivo, manipulador o coercitivo. Empero, es crucial reconocer que tratando de forma honesta el problema del poder puede ser también beneficioso. Para tener iniciativas creativas, de autoafirmación en nuestro mundo, debemos sentir que nuestros deseos, decisiones y acciones tienen algún efecto. La gente que ve al poder solamente en forma negativa a menudo adopta el papel que el psicólogo Rollo May llama: pseudo-inocencia, una incapacidad en dejar atrás los planteamientos infantiles y enfrentarse al mundo de deseos en conflicto.



El funcionamiento eficaz en las relaciones entre adultos requiere darse cuenta de que todos somos capaces de utilizar el poder tanto creativa como destructivamente. Aquellos que pretenden mantenerse a distancia de la desordenada complejidad de las formas de poder frecuentemente acaban hiriendo a otras personas o siendo heridos debido a su rechazo a asumir la responsabilidad de sus acciones y reacciones. Otros rehusan tan siquiera analizar como las formas de poder se expresan en sus relaciones amorosas románticas debido a que ven al amor y al poder como incompatibles. Pero Rollo May advierte: "Cuando el amor y el poder son percibidos como opuestos, el amor tiende a ser el abyecto rendido de uno de los miembros y la sutil (o no tan sutil) dominación por parte del otro. Se pierde la firmeza y la seguridad personal, la estructura y el sentido de la dignidad que guardan los derechos de cada miembro de la pareja."



Otra manifestación de la pseudo-inocencia es la incapacidad para comprender el papel de los intercambios de poder en nuestra esfera sexual. La investigación de los factores que juegan entre el poder y el erotismo es importante para los practicantes del placer anal, debido a que, al menos en la imaginación pública, la penetración anal está ligada claramente a la dominancia y la sumisión. El propósito de este capítulo es estimular a pensar y discutir acerca de la multitud de maneras en las que el erotismo anal puede positiva o negativamente interrelacionarse con la dinámica de poder en nuestras relaciones, fantasías y estilos eróticos.

Las esferas del poder. Análisis de las relaciones interpersonales

En el libro titulado "Anal pleasure health. A guide for men and women" Jack Morin. Down There Press. San Francisco, 3ª ed. 1998, además de otros temas muy interesantes, trata de las esferas del poder y las relaciones interpersonales de una manera que diría muy didáctica. Voy a basarme en sus argumentos y os propongo el siguiente guión que desarrollaré a lo largo de diferentes entradas:

0.- Introducción: Necesidad de asumir el juego de poder en el erotismo
1.- Concepto y símbolos de poder


2.- El aspecto externo o la belleza física

3.- La edad como factor de poder

4.- Las diferencias de raza

5.- El poder económico personal

6.- La capacidad de socialización

7.- La capacidad sexual

8.- La autoestima

9.- Cazador/cazado

10.- La erótica del poder

11.- El Sadomasoquismo en el continuo sexo-poder

12.- Poder y penetración anal. Eros y Poder.



En la siguientes entradas desarrollaré los contenidos.

gany{BX}