20090314

Las esferas del poder. Análisis de las relaciones interpersonales. 2.- El aspecto externo o la belleza física.

Aunque la belleza está en los ojos del observador, cada grupo social tiene su modelo de perfección por los que se siente especialmente atraído. En los tiempos modernos los medios de comunicación han extendido una sorprendente homogeneidad de los tipos físicos ideales. Mucha gente, quizás la mayoría, consciente o inconscientemente se colocan a sí mismos y a los demás, en una jerarquía de deseabilidad. El lugar de cada uno en tal jerarquía (ya sea percibido por uno mismo o por otros cuyas opiniones valoramos) contribuye a la seguridad en sí mismo, o en su caso inseguridad, en el mercado sexual. Desde luego, cada uno tiene sus tipos preferidos, algunos más definidos que otros. Esta selectividad ayuda a hacer más intensa nuestra respuesta erótica a unas características determinadas. Sin embargo, cuando abusamos del aspecto o belleza física como medio principal para asignar el conjunto de valores tanto en nosotros mismos como en los demás (exageración de la apariencia o fachadismo), estamos colocando los cimientos para la manifestación de considerables conflictos y dificultades. En el peor de los casos este exceso de peso del aspecto exterior aterra a muchas personas y literalmente las condiciona en la dinámica de poder de una relación. Algunos intentan ascender en la escala de la belleza intentando atraer a alguien que ellos ven como más deseables que ellos mismos. Piensan, -Si puedo conseguir que alguien más guapo que Yo me quiera, me siento mucho mejor conmigo mismo y más seguro-. Pero, si su seguridad depende exclusivamente de ganar el afecto del objeto o persona deseada, gradualmente perderá su propio poder. El hecho de apreciar el aspecto del otro, más allá de una forma de placer, se convierte en un acto continuo de autodesprecio. Los efectos más evidentes serán la ambivalencia respecto a la pareja, tensión muscular defensiva y ferviente resentimiento, difícilmente una buena receta para una relación positiva y sexo placentero. Algunos que se degradan a si mismos de esta forma, sienten que les esdifícil ser los receptores de placer sexual, anal o de otro tipo, debido aque están bloqueados en servir al otro, siempre más deseable. Algunos pacientes consultan el hecho de que deseen tener relaciones anales por obligación no por su propio placer sino tan sólo como la forma de mantener el interés de su pareja. Algunos tuvieron éxito pero muchos otros terminaron siendo más estrechos y reprimidos que nunca, a menudo con los músculos anales tensos, expresión de la escasa autoestima que se tenían. Hay que tener presente que es natural sentir que el objeto de nuestros deseos es más guapo que nosotros mismos. Después de todo, nuestro mayor interés se reserva frecuentemente a aquellos que parece que tienen algo especial de lo que nosotros carecemos y por lo tanto deseamos poseer o importar. Así se explica porqué la atracción casi siempre va de la mano con cierta dosis de envidia. Por suerte nosotros también solemos, o podemos creer que, tenemos algo de valor que compartir o exportar. La atracción en un sólo sentido puede generar una intensa y ansiosa fascinación, pero es en último término decepcionante. En cambio el dar y el tomar, la incertidumbre, la yuxtaposición de posibilidades y el riesgo, en el juego de la atracción,s on los factores que alimentan el motor de las aventuras eróticas.

1 comentario:

elle dijo...

Es una pena que hayas abandonado este blog... Tiene material muy interesante.

¡Besitos!